26/2/11

Yo tenía un amigo...

Cuando era pequeña, mi casa siempre estaba por las tardes, llena de niños que venían a jugar... porque a mi madre no le gustaba que estuviésemos en la calle y además nos permitía bastante libertad para jugar alborotando, que es como les gusta jugar a los niños.
Yo debía tener como seis años o quizá siete y de todos los vecinitos que venían con frecuencia, yo tenía un amigo que era especial, era mi amigo y ya está...por lo que siempre esperaba ansiosa su llegada. Se llamaba Santi y tenía un hermano practicamente de la misma edad y claro venían juntos. Un día Santi no vino a jugar y lógicamente yo pregunté por él, recuerdo que mi madre me contó nerviosa una rara historia (que no me creí) y me dijo muy seria que nunca preguntase por Santi delante de su hermano. Como era una niña muy "buena" y "obediente" jamás volví a preguntar por mi amigo en presencia de su hermano, pero a mi madre la estuve martirizando con la preguntita, durante muchoooooo tiempooooo. Yo notaba que una cuestión tan sencilla y de fácil respuesta: ¿Por qué no viene a jugar Santi conmigo? siempre perturbaba a mis padres y por otro lado yo tenía que saber, necesitaba saber...
Siempre me decían con mucho cariño, que tenía muchos amigos y además estaba su hermano...Esos razonamientos que me recuerdan, cuando ahora me dice la gente:
-"No llores, no estés triste...si tienes cuatro hijos maravillosos"...
- Ya, ya lo se...pero el pequeñito no está ....(¡¡y no comprenden!!)


"Todas las tardes al salir de la escuela los niños iban a jugar con el Gigante. Pero al más chiquito, a ese que el Gigante más quería, no lo volvieron a ver nunca más. El Gigante era muy bueno con todos los niños pero echaba de menos a su primer amiguito y muy a menudo se acordaba de él.
-¡Cómo me gustaría volverlo a ver! -repetía."

No se el tiempo que pasó, pero recuerdo como si fuera ayer, que una tarde después de comer, cuando bajaba con mi madre para volver al cole, el suelo del portal de mi casa estaba lleno de flores y yo me lancé a cogerlas. Entonces mi madre histérica exclamó: "No las toques".
Me lo dijo de esa manera, que hasta una niña de seis años, sabe que lo mejor es dejar las cosas como están, "acatar ordenes", callar y no hacer preguntas.
Por otro lado no podía evitar pensar que mi  madre debía estar perdiendo la razón, ¡¡no me dejaba tocar preciosas flores naturales!!....
Pasaron los años y aunque ya había perdido "casi" toda esperanza de ver a mi amigo, yo seguía pensando en él y además ¿dónde estaba? ¿se lo había tragado la tierra? y a nadie más parecía importarle...la vida seguía igual. Y claro hay cosas que no se pueden ocultar toda una vida y terminé enterándome del misterio....

Además del tonto engaño, del insoportable dolor y la pena, sentí el no haberme podido despedir de él, no haber jugado con él cuando estaba en el hospital, no haberle llorado entonces...tantas cosas.
¡¡Es tan absurdo!! y claro que mis padres lo hicieron con la mejor intención: que la niña no sufra, que no llore, que  no se entere tan pequeñita de que existen la enfermedad, el dolor, la muerte...
Por muy preparado que estés, la muerte de tus seres queridos siempre te va a doler, aunque creas firmemente que se trata de una despedida ¿No lloró Jesús la muerte de su amigo Lázaro? pero que duda cabe, que si se vive como lo que es: algo natural, cuando llega el momento de despedir a un ser querido al menos no te sientes tan sumamente solo, tan perdido, desorientado, pensando que te estás volviendo loca porque no puedes dormir ni dejar de pensar y de llorar.
Y esta historia que siempre he llevado dentro y en ocasiones he compartido con alguien íntimo, hoy ha aflorado de una manera especial por un comentario que ha dejado Eva en este post (por favor leed el comentario, es lo mejor de lo que se ha publicado hasta ahora en este blog).
Y ya aprovecho para presentaros a Eva y Jose que son los papás de dos niños. El pequeño Guzmán de tres años tiene leucemia, por lo que están viviendo una experiencia muy dura y tienen un blog maravilloso en el que escribe Jose siempre rebosante de amor, alegría, esperanza, fe y muchas cosas más. Se que la procesión va por dentro, que en los momentos difíciles de la vida brotan unas fuerzas que no conocías, que tienen muchas personas detrás apoyándoles con su oración, con sus energías positivas, pero son admirables...y ya está.

20/2/11

Había dos mellizos, un niño y una niña, tan inteligentes y precoces que, ya en el seno de su madre, hablaban entre sí.
La niña preguntaba al niño: “Según tú, ¿habrá vida después del nacimiento?”.
Él respondía: “No seas ridícula. ¿Qué te hace pensar que haya algo fuera de este espacio estrecho y oscuro en el que nos encontramos?”
La niña, reuniendo valor, insistía: “¿Quién sabe? Quizás exista una madre, alguien que nos ha puesto aquí y que cuidará de nosotros”.
Y él: “¿Acaso ves tú una madre por alguna parte? Lo que ves es todo lo que hay”.
Ella de nuevo: “Pero no notas tú también a veces como una presión en el pecho que aumenta día a día y nos empuja adelante?”.
“Pensándolo bien, respondía él, es verdad, la siento todo el rato”.
“Ves, concluía triunfante la hermanita, este dolor no puede ser para nada. Yo creo que nos está preparando para algo más grande que este pequeño espacio”.


Lo encontré aquí....Hace años que leí este cuento pero ayer lo volví a leer de "casualidad", ¡¡¡me imagino la angustía que sentiría el bebé que naciera en último lugar al ver "marchar" a su hermanito!!!!..

19/2/11

"Esa puerta existe, tan claro como si lo viera.¡Lo único que falta es encontrarla!"

Kenneth Grahame "El viento en los sauces"

18/2/11

Acabo de recibir un correo de una mujer que perdió también a su hijo recién nacido. Se trata de una carta que el místico Foucauld envió a su hermana tras morir una hijita suya de año y  medio. A mi me ha reconfortado....

14/2/11

"Hubo siglos en los que el gran tabú fueron los temas sexuales. Hoy el gran tabú son el dolor y la muerte. La gente no quiere verlos. Es impúdico hablar de ellos. La realidad se obstina en metérnoslos por los ojos, pero todos preferimos pensar que el dolor es algo que afecta a los "otros"....

J.L. Martín Descalzo

11/2/11

Durante los embarazos siempre me gusta leer y releer libros sobre el parto natural. En el último conocí a Consuelo Ruiz y ayer me sorprendí al ver las líneas que había subrayado meses atrás en uno de sus libros:

"...antes la mayor parte de la vida transcurría en el hogar. Hasta la última y definitiva actividad humana, morir, transcurría en el hogar, y en cualquier actividad la compañia de familiares y amigos estaba asegurada, para reír o para llorar juntos.
En la vida moderna, la casa es sólo el lugar donde se duerme, se lava y se viste uno, donde todos están de paso y donde, a veces, la reducida familia son verdaderos desconocidos, y los acontecimientos más importantes, el alfa y el omega de la vida, nacer y morir, se ejecutan fuera del hogar y de la familia, entre aglomeraciones de desconocidos"

"Parir sin miedo" Consuelo Ruiz

8/2/11


Así me imagino a Kai, en brazos de
algún ángel mayor....

Dije: "Dios, duele. " 
Y Dios dijo: "Lo se"

Dije: "Dios he llorado tanto..."
Y Dios dijo: "Para eso es que te di lágrimas"

Dije: "Dios estoy deprimida..."
Y dijo Dios: "Por eso es que te di el brillo del sol"

Dije: "Dios la vida es dura".
Y Dios dijo: "Por eso es que te di a seres queridos"

Dije: "Mi ser mas querido murió"
Y Dios dijo:"El mío también".

Dije: "Dios ¡¡es una perdida tan grande!!"
Y Dios dijo: "Vi al mío clavado en una cruz."

Dije: "Dios, pero tu ser más querido vive..."
Y Dios dijo:"El tuyo también"

Dije:"¿Dios donde están ellos ahora?"
Y Dios dijo:"El mío esta a mi mano derecha, y el tuyo está en la luz de tus recuerdos".

Dije: Dios duele.
Y Dios dijo: "Lo se"


Tanto el texto como la fotografía las he sacado de facebook, si consigo encontrar la fuente de las mismas, la adjunto.



5/2/11

Contacto piel a piel

Recuerdo como si fuera ayer, que después de parir a mi hijo primogénito me sentí poderosa, ese poder, esa sabiduría ancestral me han acompañado desde entonces. "Me sentí una con todas las mujeres que han parido alguna vez. Me sentí poderosa y conectada con algo de mi interior que no sabía que estaba ahí. Ocupé mi puesto entre el linaje de las mujeres madres" Suelo estar conectada con mi cuerpo y siempre me he sentido profundamente conectada con mis hijos, cuando estaban creciendo dentro de mi. En este último embarazo esta conexión ha sido vital y me atrevo a decir que providencial. Yo no sabía entonces lo que acaban de confirmarnos tres  meses después de su nacimiento (que tenía una trisonomía incompatible con la vida) En todo momento me negué a hacerme amniocentesis, cariotipos, por lo que a parte de la información de las ecografías, no sabíamos exactamente el problema que pudiese tener nuestro bebé. Por eso los médicos nos ofrecían (aparte del aborto), la posibilidad de intervenciones intrauterinas, de provocar el parto, de operar al bebé nada más nacer etc...Y yo después de instantes de duda, siempre decía a todo que NO, porque yo no veía futuro. Cuando el parto era inminente volvieron a preguntarnos que hacer con el niño cuando naciese y  tras una mirada a mi marido yo bien segura y con lágrimas en los ojos, dije que lo único que deseaba era que mi hijo permaneciese en contacto piel a piel conmigo.
Nuestro bebé vivió aproximadamente quince minutos, pero esos minutos permaneció encima de mi pecho y con su manita agarrado al dedo de mi marido. Hoy hace tres meses de aquella bienvenida y de aquella despedida y me siento profundamente feliz e inmensamente agradecida. ¡¡¡Gracias Señor porque me diste en esos momentos "sabiduría" para no escuchar a aquellos "expertos" que me decían que en  una situación así, el contacto piel a piel era algo secundario!!!!.
.....Es lo único que se llevó nuestro hijo de recuerdo.... de su corto paso por esta vida....el olor, el calor, el amor, de su mamá y su papá.

Nota: La cita de diferente color aparece en el libro "Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer"

3/2/11

¿Y la paciencia?

Para estar con niños hay que sentirse muy bien, muy lleno, muy feliz, pero cuando estas mal....es tremendamente dificil. Estos están siendo los peores momentos de educacíón en familia, noto que no tengo paciencia con ellos y muchas veces deseo que llegue la noche para estar en silencio, aunque las noches también tienen lo suyo, pues generalmente son horas batallando con recuerdos, miedos, angustias...Dice Anji Carmelo: "Temo las noches como los niños temen la oscuridad. Pero siguen viniendo y no puedo hacer nada"
Vacaciones Alicante
No tengo ninguna foto de Kai, por eso me
aferro a las de la pancita....
Tengo sentimientos de culpa constantemente, por no poder ocuparme de ellos como necesitan. No merecen una madre amargada ni triste y por esa razón entre otras muchas, he de seguir adelante con esperanza, con alegría y eso es lo que me propongo cada mañana, pero no noto que avance demasiado...Desde que comenzó el año hemos ido volviendo despacio con las rutinas intelectuales, la lectura en voz alta, pero ¡¡todo mi ser está tan lejos!!. Es como si estuviese dividida y ya sabemos, que las mujeres podemos estar en varios sitios a la vez...me siento aquí y allí...lejos muy lejos.
No es lógico, no es razonable, no puedo dejarme llevar....tengo cuatro maravillosos niños pequeños que me necesitan, me quieren y están aquí en la tierra todavía con nosotros. Quiero sentirme feliz y agradecida por tenerlos como hijos, por ser su mamá, pero la tristeza me envuelve, impregna toda mi existencia, una tristeza esperanzada pero tristeza al fin y al cabo.
Ayer leía en el libro "Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer" lo siguiente: "Muchísimas mujeres que han perdido bebés nunca han llorado apropiadamente su pérdida; de hecho se les decía: "Tienes otros hijos en casa", "Puedes tener más hijos" o "Debes ser fuerte". La aflicción se consideraba una especie de autocomplacencia. Pero lo que no es lamentado totalmente no se puede liberar....Precisa tiempo; precisa que la mujer se dé el tiempo y la libertad necesarios para hacer el duelo y sanar"
Con cuatro peques en casa, todo el día, he de encontrar el equilibrio, tampoco puedo estar llorando por las esquinas , de vez en cuando es inevitable... pero procurando que cada vez haya más sonrisas que lágrimas...

1/2/11

¡Qué maravilla poder morirse sabiendo que nuestro paso por el mundo no ha sido inútil, que gracias a nosotros ha mejorado un rinconcito del planeta, el corazón de una sola persona! J.L. Martín Descalzo

Me encanta este escritor, sus libros me han acompañado desde la adolescencia, también ahora sus palabras me reconfortan. Es un pequeño consuelo para mi, estar absolutamente convencida de que la vida de mi pequeño aunque "demasiado" breve no ha sido inútil. A mi me ha hecho un poquito mejor persona...sobre todo durante el embarazo me transformó, espero no olvidar nunca que soy la mamá de un ángel para estar a la altura de las circunstancias.