26/1/11

Llamada telefónica.

Esta mañana suena el teléfono, es una señora mayor, conocida de la familia que quiere hablar con mi marido, para un asunto de trabajo.
- ¿Qué tal estás? me pregunta.
- Bueno esto va por ratos, a veces me encuentro mejor, otras veces me encuentro peor, pero por lo general.....Sin dejarme continuar me interrumpe y dice:
- ¡¡Nada, nada estas "cosas" hay que olvidarlas y ya está!!.
- En un segundo pasan muchos sentimientos por mi mente, por mi cuerpo, por mi alma, por todo mi ser...¿COSA? No es una cosa, señora, es un niño, es mi hijo, el pequeñín...Pero no digo nada, no podría comprender y eso que es madre... me limito a un adiós y le paso el teléfono a mi marido.

2 comentarios:

  1. Paloma...
    Darle la espalda al dolor de otro debe ser sencillo...
    ¿Qué pasaría si fuera su hijo el que se hubiese muerto?
    Por suerte Kai permanecerá en la memoria de muchas personas amiga, incluso más de las que tú puedas imaginar...
    Te mando un beso grande y otro al azul.

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  2. Yo creo que la mayoría de las personas no lo hacen con maldad, es lo mismo de siempre, que no sufra, que olvide pronto...Vivir la vida sin enterarnos de nada, ni de lo bueno ni de lo malo. Estoy segura de que nuestros ancestros vivirían inténsamente los duelos y llorarían y se les permitiría expresar el dolor mientras lo necesitasen y estarían acompañados de sus seres queridos, pero ahora se prefiere "evitar" todo sufrimiento....que luego sale, vaya que si sale!!!
    Gracias Laura por tus comentarios. Muak.

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